Cómo hacer una carta de restaurante
La carta es tu mejor comercial: se lee en cada mesa, cada día. Guía práctica para estructurarla, ponerle precios y digitalizarla.
Los 5 pasos de una carta que vende
Estructura por momentos
Entrantes, principales, postres y bebidas — en ese orden. Entre 5 y 10 platos por categoría: una carta corta se decide antes, sale más rápido de cocina y reduce mermas.
Descripciones que venden
Una línea por plato: el ingrediente estrella y cómo se prepara («Secreto ibérico a la brasa con patata revolcona»). Despierta el apetito; no listes ingredientes como un albarán.
Precios con cabeza
Junto al plato, sin puntos de guía que lleven el ojo al precio, y sin ordenar de barato a caro. Coloca tus platos más rentables al principio y al final de cada categoría: es donde más se mira.
Alérgenos marcados
Obligatorio por normativa europea. Señala los 14 alérgenos en cada plato. Tienes la guía completa en carta de alérgenos con QR.
Digitalízala con QR
Sube tu carta terminada y recibe el código QR para las mesas. Cuando cambies un precio, actualizas la digital y no vuelves a pagar imprenta.
Errores a evitar
Cartas interminables, fotos de banco de imágenes que no son tus platos, tipografías ilegibles con poca luz, y cartas plastificadas con precios tachados a boli.
Por qué acabar en digital
Hagas el diseño como lo hagas —a mano, con una plantilla de carta o con un diseñador—, el último paso siempre debería ser digitalizarla: más del 70% de los comensales en España ya prefiere consultar la carta en su móvil.
Con una carta digital con código QR tu carta está siempre actualizada, no vuelves a pagar imprenta por un cambio de precio, y tus clientes la abren al instante sin instalar nada. Además queda publicada en Google, ayudando a que te encuentren.